Hombres
que cambiaron con sus vidas el curso de la Historia. Hombre que
marcaron un antes y un después en la historia de Roma, y, por tanto, en
la historia de Occidente. Diez personajes fundamentales cuya vida y obra
deben conocer todos los amantes de la Cultura Clásica. Sin duda, hemos
dejado fuera de la lista a personajes de gran importancia. No obstante,
consideramos que estos son los diez fundamentales. Los diez personajes
más importantes de la historia de la Roma antigua.
1- AUGUSTO
El
hombre que cambió Roma, en su aspecto físico y en sus instituciones.
Heredero de Julio César, fue el responsable de terminar su labor. A
sabiendas de que los aristócratas no admitirían un monarca, y deseoso al
mismo tiempo de solucionar los problemas por los que atravesaba la
República, Augusto
realizó un hábil programa de reformas con el que, aunque se presentaba
sí mismo como un restaurador de la tradición, en realidad destruía por
completo el régimen republicano. Al asumir la potestas tribunicia y el
imperium proconsular, el recién proclamado Augusto agrupaba en sus manos
un poder absoluto. Aunque el Senado y las asambleas mantenían una
ficción de independencia, todo el poder recaía en manos de Augusto, que adoptó para sí mismo el título de prínceps, el primero de los ciudadanos.
En el ámbito cultural, como él mismo afirma en sus Res Gestae, heredó una Roma de barro y legó una ciudad de mármol. Sus muchas reformas urbanísticas cambiaron el aspecto de la ciudad y la convirtieron en la capital que el Imperio merecía. Consciente del papel de la literatura en la glorificación de su imagen, Augusto protegió y financió la obra de grandes poetas como Horacio o Virgilio.
En el ámbito cultural, como él mismo afirma en sus Res Gestae, heredó una Roma de barro y legó una ciudad de mármol. Sus muchas reformas urbanísticas cambiaron el aspecto de la ciudad y la convirtieron en la capital que el Imperio merecía. Consciente del papel de la literatura en la glorificación de su imagen, Augusto protegió y financió la obra de grandes poetas como Horacio o Virgilio.
2- JULIO CÉSAR
Uno
de los más grandes generales que la Historia de la humanidad ha
conocido. César alcanzó su prestigio y su poder gracias a su habilidad
como militar, pero también por su conocimiento de la política romana y
sus entresijos. Desde muy joven se ganó el afecto de la plebe romana,
que le brindó su apoyo durante toda su carrera. Fue, sin embargo, su
consulado lo que le consagró como el gran estadista que era, gracias a
las leyes que consiguió aprobar, incluso con la oposición de la
aristocracia senatorial.
El salto definitivo al poder lo consiguió César después de conquistar toda la Galia para Roma. El prestigio del que gozaba entre los militares y sus evidentes deseos de poder, llevaron al Senado a aliarse con Pompeyo para tratar de frenar las ambiciones de César. El enfrentamiento entre ambos provocó una cruenta guerra civil, de la que César se alzó victorioso, nombrándose a sí mismo dictador y comenzando a acaparar todos los poderes en sus manos. Un grupo de senadores, temerosos de que César llegara a proclamarse rey de Roma, le asesinaron en las idus de marzo del año 44 a.C., en uno de los crímenes más famosos de toda la historia.
El salto definitivo al poder lo consiguió César después de conquistar toda la Galia para Roma. El prestigio del que gozaba entre los militares y sus evidentes deseos de poder, llevaron al Senado a aliarse con Pompeyo para tratar de frenar las ambiciones de César. El enfrentamiento entre ambos provocó una cruenta guerra civil, de la que César se alzó victorioso, nombrándose a sí mismo dictador y comenzando a acaparar todos los poderes en sus manos. Un grupo de senadores, temerosos de que César llegara a proclamarse rey de Roma, le asesinaron en las idus de marzo del año 44 a.C., en uno de los crímenes más famosos de toda la historia.
3- CONSTANTINO
Hijo
del augusto Constancio Cloro, Constantino vivió una de las épocas más
turbulentas del Bajo Imperio, un momento en el que toda Europa estaba
sumida en las guerras civiles desencadenadas por los diversos aspirantes
al trono. Constantino consiguió hacerse con el poder en Occidente
gracias a la victoria contra Majencio en la batalla del Puente Milvio.
Fue precisamente en esta batalla cuando, según los cronistas cristianos,
Constantino decidió convertirse al cristianismo y legalizar esta fe en
todo el Imperio. En el año 313, Constantino publicó el Edicto de Milán,
un decreto que otorgaba libertad de culto a los cristianos y que cambió
el destino de Europa. Aunque hay gran controversia al respecto entre los
historiadores, fue Constantino el que abrió las puertas al final del
paganismo y el nacimiento de un Imperio unificado bajo un mismo credo
religioso.
4- ESCIPIÓN AFRICANO
Miembro
de la más rancia aristocracia romana, el joven Escipión tuvo que vivir
uno de los periodos más difíciles por los que Roma atravesó jamás.
Cartago, el rival de la Urbe, había desafiado el poder de Roma al atacar
a sus aliados en Hispania, provocando con ello el estallido de la
Segunda Guerra Púnica. Las armas de Roma cosecharon un fracaso tras
otro, perdiendo la vida numerosos generales y magistrados. Sin embargo,
fue la llegada de Aníbal a la dirección del ejército cartaginés lo que
dio inicio al verdadero peligro para Roma. Aníbal atacó Italia y llegó a
presentarse ante las puertas de la Urbe con su ejército. Escipión fue
el único general que, pese a su juventud, fue capaz de hacer frente con
éxito a las tropas cartaginesas en diversas batallas, obligando a Aníbal
a cambiar de estrategia. Después de recuperar la isla de Sicilia,
Escipión concibió el que fue su plan definitivo: atacar al corazón mismo
de Cartago. En la batalla de Zama, el general romano derrotó a Aníbal,
logrando que Roma se alzara victoriosa en la que fue la guerra más dura y
larga de su historia.
5- POMPEYO
Hijo
de uno de los generales de Sila, Pompeyo se ganó desde muy joven el
apodo de “el carnicero” por su brutalidad y su falta de compasión en la
batalla. Sus victorias contra los ejércitos de Cinna y Sertorio, le
valieron el convertirse en uno de los hombres más poderosos de su
tiempo, llegando a ser nombrado cónsul en el año 70 a.C. pese a no haber
ejercido ninguno de los cargos menores necesarios para alcanzar tal
distinción. Pompeyo alcanzó la cima de su gloria tras sus victorias
contra los piratas y contra Mitrídates del Ponto, llegando a conquistar
grandes territorios de Asia para Roma. A su regreso de estas campañas,
vio cómo su estrella declinaba en favor de la de César, con el que acabó
enfrentándose en una cruenta guerra civil. Tras ser derrotado en la
batalla de Farsalia, Pompeyo escapó a Egipto, creyendo que allí
encontraría refugio y hallando en su lugar la muerte a manos de los
hombres del faraón.
6- RÓMULO
Aunque
con una vida sumida en la leyenda y una historicidad más que
discutible, Rómulo ha de aparecer por justicia en cualquier lista de
romanos influyentes. Hijo de la vestal Rea Silvia y del dios Marte, fue
abandonado junto a su hermano gemelo Remo en las aguas del Tíber, donde
fue recogido y amamantado por una loba. De adulto, tras vengar el crimen
del que habían sido objeto su madre y su abuelo, Rómulo y su hermano
fundaron una nueva ciudad en el lugar donde la loba les había encontrado
de niños. Tras un enfrentamiento en el que Remo fue asesinado, Rómulo
se convirtió en rey de la nueva ciudad, a la que dotó de nuevas
instituciones que la engrandecieran. A su muerte, Rómulo subió a los
cielos y se convirtió en una nueva divinidad: Quirino.
7- CAYO MARIO
Un
hombre de origen oscuro, sin antepasados nobles, que consiguió
convertirse en uno de los personajes más poderosos de Roma y uno de los
más brillantes generales de todos los tiempos. Aunque alcanzó el
consulado muy tarde, Mario aprovechó el poder que esta magistratura le
otorgaba para hacer una reforma fundamental en el ejército romano. A
partir de la reforma, cualquier ciudadano libre podía enrolarse en las
legiones con independencia de su patrimonio, recibiendo un sueldo y unas
tierras al finalizar su servicio. De esta manera, Mario logró un
ejército fiel que le permitió derrotar al númida Yugurta en el norte de
África.
Siendo ya anciano, Mario no supo aceptar la pérdida de poder que suponía la llegada de otros políticos más jóvenes, por lo que conspiró para hacerse con el control del estado y continuar aplicando sus reformas. De esta manera, se enfrentó a Lucio Cornelio Sila y sus partidarios en una larga y sangrienta guerra civil que el mismo Mario no llegó a ver acabar, pues murió de una apoplejía al poco tiempo de haber sido nombrado cónsul por séptima vez.
Siendo ya anciano, Mario no supo aceptar la pérdida de poder que suponía la llegada de otros políticos más jóvenes, por lo que conspiró para hacerse con el control del estado y continuar aplicando sus reformas. De esta manera, se enfrentó a Lucio Cornelio Sila y sus partidarios en una larga y sangrienta guerra civil que el mismo Mario no llegó a ver acabar, pues murió de una apoplejía al poco tiempo de haber sido nombrado cónsul por séptima vez.
8- TIBERIO GRACO
Como
hijo de uno de los políticos más brillantes de Roma, Tiberio Sempronio
Graco estaba llamado a ocupar las más altas magistraturas de la
República. Sin embargo, durante su juventud cobró conciencia de la
difícil situación por la que atravesaba la plebe romana, desposeída de
sus tierras por la avaricia de los aristócratas. Convencido de la
necesidad de un reforma que paliara esta situación, Tiberio se presentó
como candidato al tribunado de la plebe, y, una vez investido como tal,
presentó una ley que suponía la confiscación de parte de las tierras de
la aristocracia y su reparto entre los desposeídos. La aristocracia
senatorial acusó a Tiberio de populista, de aspirar a ganarse el favor
de la plebe para proclamarse rey de Roma, pero no fueron capaces de
frenar el plan de reforma del tribuno. Finalmente, un grupo de
aristócratas comandados por el pontífice máximo Escipión Nasica, asesinó
a Tiberio Graco y arrojó su cadáver al Tíber.
9- LUCIO JUNIO BRUTO
Miembro
de una poderosa familia patricia emparentada con la casa real, Lucio
Junio Bruto fue uno de los líderes que dirigió la revuelta contra el
monarca Tarquinio el Soberbio y sus hijos tras la violación de Lucrecia.
Bruto, tras la expulsión del monarca, fue elegido cónsul, el primero de
la historia de la República, junto con su amigo Colatino. Como
dirigente de la recién nacida República, Bruto tuvo que hacer frente a
las conspiraciones para restaurar la monarquía, en una de las cuales
estuvieron implicados sus propios hijos. El cónsul, poniendo por delante
la patria que su amor familiar, condenó a muerte a sus vástagos por
haber cometido semejante delito. Lucio Junio Bruto murió luchando en
combate singular contra uno de los hijos del rey Tarquinio, pasando a
convertirse de inmediato en una leyenda.
10- CICERÓN
Si le hubiéramos preguntado al propio Cicerón
quién debía encabezar una lista de romanos importantes de todos los
tiempos, sin duda habría contestado que él mismo. Cicerón es reconocido
por todos como uno de los mejores oradores y escritores latinos de todos
los tiempos, aunque su habilidad como político no llegara a su nivel
como literato. Nacido en una familia sin antepasados nobles, Cicerón
tuvo que trabajar duro para escalar el cursus honorum y ser nombrado
cónsul en el 63 a.C. Su enfrentamiento con Catilina y sus cómplices, que
pretendían dar un golpe de estado, le encumbraron como salvador de la
patria, pero a partir de este momento su prestigio comenzó a
desvanecerse.
A medida que los generales ganaban poder, los políticos como Cicerón los perdían. Un hombre que rechazaba la vida militar y que nunca destacó por su habilidad bélica, poco podía hacer en medio de las guerras civiles que enfrentaron a César y a Pompeyo, y a los asesinos de César contra sus herederos después. Fue al final de su vida cuando Cicerón trató de recuperar el prestigio perdido, enfrentándose a Marco Antonio y ganándose su enemistad. Antonio, en el momento que se hizo con el poder, puso precio a la cabeza de Cicerón, y el gran orador fue asesinado por unos sicarios. Sus manos cortadas fueron clavadas en la puerta de la Curia como advertencia a todos aquellos que pretendieran dirigir sus escritos contra los nuevos amos de Roma.
A medida que los generales ganaban poder, los políticos como Cicerón los perdían. Un hombre que rechazaba la vida militar y que nunca destacó por su habilidad bélica, poco podía hacer en medio de las guerras civiles que enfrentaron a César y a Pompeyo, y a los asesinos de César contra sus herederos después. Fue al final de su vida cuando Cicerón trató de recuperar el prestigio perdido, enfrentándose a Marco Antonio y ganándose su enemistad. Antonio, en el momento que se hizo con el poder, puso precio a la cabeza de Cicerón, y el gran orador fue asesinado por unos sicarios. Sus manos cortadas fueron clavadas en la puerta de la Curia como advertencia a todos aquellos que pretendieran dirigir sus escritos contra los nuevos amos de Roma.
Luis Manuel López
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