TRADUCCIÓN

jueves, 25 de mayo de 2017

SILENCIO. MEJOR ESTAR CALLADO: TRES RAZONES PARA CALLAR

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La predicación del padre Alberto Linero, colombiano, es tan vehemente como certera. Olvidamos a menudo lo que dijo Jesucristo: «Lo que sale de la boca es lo que contamina al hombre» (Mt 15, 11). Mucho mal viene de aparcar este principio en nuestra vida.

   Antes de hablar piensa: si es verdad, si es bueno, si es útil.
  Presto para: alabar, suplicar.
  Cerrados los labios para:  quejarse, chismes, ofender.

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                                                                               Ogkanité poyó
                                          

viernes, 28 de abril de 2017

MÁXIMA DE RAFAEL ARNAIZ


¡Qué grande es Dios! ¡Qué bien ordena los acontecimientos siempre para su gloria!

¡Sólo Dios llena el alma..., y la llena toda!

La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios.

El que no tiene a Dios necesita consuelo; pero el que ama a Dios, ¿qué más consuelo?

¡Cómo se inunda mi alma de caridad verdadera hacia el hombre, hacia el hermano débil, enfermo...! Si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, también amaría al prójimo.

Al amar a Jesús, forzosamente se ama lo que El ama.

La única verdad es... Cristo.

He hecho el voto de amar siempre a Jesús. Virgen Maria, ayúdame a cumplir mi voto.

Para Jesús todo, y todo, para siempre, para siempre.

No le bastó a Dios entregarnos a su Hijo en una Cruz, sino además nos dejó a Maria.

Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina.

¡Qué grande es Dios, qué dulce es María!
San Rafael Arnaiz

sábado, 15 de abril de 2017

ESTRUCTURA DE LAS LEGIONES ROMANAS




LEGIONES DE ROMA, EVOLUCIÓN Y ESTRUCTURA


El ejercito romano podría ser considerado como el mayor y más preparado cuerpo militar de la historia antigua. Un máquina de guerra bien engrasada que hizo posible la extensión de Roma a casi todos los confines conocidos de la antigüedad.
Como proclama Rómulo al descender de los cielos a Próculo Julio sobre el destino de Roma:
 “Ve y anuncia a los romanos que es voluntad de los dioses que mi Roma sea la capital del orbe; que practiquen por consiguiente el arte militar; que sepan, y así lo transmitan a sus descendientes, que ningún poder humano puede resistir a las armas romanas” (1)
La legión romana (del latín legio, derivado de legere, recoger, juntar, seleccionar) era la unidad militar de infantería básica de la antigua Roma. Consistía en un cuerpo de infantería pesada inicialmente de unos 4200 hombres, según el historiador antiguo Polibio, que más tarde alcanzaría entre los 5200 y 6000 soldados de infantería y 300 jinetes para completar un total de entre 6000 y 6300 efectivos, según nos cuenta Tito Livio.
EVOLUCIÓN DE LA LEGIÓN  
  • LA ÉPOCA DE LOS REYES
Originalmente, en la época de los reyes, allá por el año 750 a. C. Rómulo, primer rey de Roma, crea las primeras legiones al dividir a los ciudadanos entre hombres fuertes y los no aptos para el combate. De hecho, en esta época, la legio englobaba al ejército romano en su totalidad compuesta de ciudadanos romanos reclutados para las armas. Cada año se procedía al licenciamiento y a la movilización ya que el ejército no fue permanente, pues las guerras comenzaban en primavera y acababan normalmente en otoño; terminada la campaña volvían a sus actividades cotidianas
Más tarde, en el 550 aC. Servio Tulio (578 a 534 AC) dio entrada en el ejército a todos los propietarios, ya fuesen patricios o plebeyos; solamente quedaban excluidos los que no podían costearse el equipo militar, ya que en esta época el armamento lo aportaba el soldado, no la ciudad, de ahí que los infantes se diferenciaran según su fortuna. Reorganizó el ejército tomando como base el patrimonio económico de cada ciudadano, según una división en 5 clases en función de su situación económica.
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Clases de soldados romanos en el ejercito de Servio Tulio
En el campo de batalla formaba al estilo de la falange clásica de las polis griegas, una formación muy cerrada y compacta pero de escasa movilidad, en la que los soldados oponían un frente de picas al enemigo.
  • LA REPÚBLICA 
Poco cambió con el advenimiento de la República romana, en la que la legio se subdividió en dos legiones separadas, cada una bajo el mando de uno de los dos cónsules. Los primeros años de la República se caracterizaron por las continuas invasiones del territorio romano que realizaban los vecinos de la Urbs. La formación de falange estaba totalmente adaptada para combatir en terreno llano, por lo que mientras Roma no salió del Lacio no se cambiaron las disposiciones tácticas de la Legión.
Fue durante las guerras samnitas (guerras intermitentes entre el 343 y el 290 aC.) cuando las legiones se organizaron de un modo más formal, ya que se vieron obligadas a luchar en un terreno montañoso no apto para la falange. Debido a esto se pasó del sistema de falange al sistema de manípulos y centurias, más flexible y apto para el terreno montañoso. Más tarde, tras la reforma de Cayo Mario, se adoptó el sistema de cohortes. 
Las legiones, compuestas en exclusiva por ciudadanos romanos, se veían apoyadas por las tropas de aliados (vecinos latinos e itálicos) y auxiliares, los “auxilia”, compuestas por soldados que no eran ciudadanos romanos. Estas tropas auxiliares eran reclutadas entre mercenarios o entre pueblos cuya habilidad bélica era bien conocida en el mundo antiguo, como los jinetes númidas o los honderos baleares.
  • LAS REFORMAS DE CAYO MARIO
Mario impulsó una reforma militar en el 107 a.C. que marcó el inicio de la profesionalización del ejército romano implantando medidas que afectarán no solo a la organización del ejercito sino también a la sociedad romana, ya que invita cualquier ciudadano romano, rico o pobre, a participar en las campañas militares de Roma, en el que el Estado proporcionaba el equipamiento necesario para poder combatir. Esta última medida es quizás la más importante ya que el se estandariza el equipamiento para todos los legionarios, a la par que, por tanto,  todos deberían recibir el mismo entrenamiento. La legio se convirtió en este momento en casi invencible para cualquier otro pueblo.
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Adiestramiento de la Legio VIIII – I Cohors de la Asociación Hispania Romana
A partir de este momento, el legionario es un soldado profesional, que recibe una paga por su servicio y la promesa de mejoras económicas una vez concluido. Los miembros del censo por cabezas que terminaban el servicio recibían una pensión de su general y una finca en alguna zona conquistada a la que podían retirarse.
Pero esto implicaba también un grave riesgo para la estabilidad de la República, ya que a partir de este momento los soldados con frecuencia depositaban su lealtad más en su comandante que en su metrópoli. Más aún cuando determinados generales armaban y financiaban legiones de su propio bolsillo (como hizo César en la guerra de las Galias). De ahora en adelante, el ejército se convierte en un factor decisivo en la vida política romana, puesto que cualquier personaje que cuente con el apoyo de las legiones puede utilizarlas como herramienta para obtener el poder.
  • IMPERIO 
Augusto fue el último eslabón de una larga cadena trazada por Mario, Sila, Pompeyo, César y Marco Antonio.  Así, la reforma constitucional con la que Octavio inició un nuevo periodo de la historia de Roma, el Imperio, debía tener en cuenta al ejército, al que era preciso institucionalizar y privarle de contenido político, más allá del servicio al estado a través de su personificación en la figura del emperador.
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Asociación Hispania Romana – I Cohorte 

SÁBADO SANTO


Capítulo correspondiente al SÁBADO SANTO de las Revelaciones particulares a la Beata Catalina Emmerick sobre la PASIÓN de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO:

Habría unos veinte hombres juntos en el Cenáculo; tenían vestiduras largas, blancas, con cinturones, y celebraban el sábado. Se separaron para acostarse, y muchos se fueron a sus casas. El sábado por la mañana se juntaron otra vez. Rezando y leyendo alternativamente; de cuando en cuando introducían a los que llegaban.

En la parte de la casa donde estaba la Virgen Santísima había una gran sala con celdas separadas para los que querían pasar la noche. 

Cuando las piadosas mujeres volvieron del sepulcro, una de ellas encendió una lámpara colgada en medio de la sala, y se sentaron debajo de ella alrededor de la Virgen; oraron con mucha tristeza y mucho recogimiento. Pronto llegaron Marta, Maroni, Dina y Mará, que habían venido de Betania con Lázaro; este se había ido con los discípulos al Cenáculo. Les contaron con mucho llanto la muerte y la sepultura del salvador; después, como era tarde, algunos hombres, y entre ellos José de Arimatea, vinieron por las mujeres que querían volver a la ciudad.


Entonces fue cuando tomaron preso a José. Las mujeres que se quedaron en el Cenáculo entraron en las celdas dispuestas alrededor de la sala para tomar algún descanso. A media noche se levantaron y se reunieron debajo de la lámpara, alrededor de la Virgen, para orar. Cuando la Madre de Jesús y sus compañeras acabaron ese rezo nocturno, que veo continuar en todos los tiempos por los fieles hijos de Dios y las almas santas que una gracia particular excita, o que se conforman con las reglas dadas por Dios y su Iglesia, Juan llamó a la puerta de la sala con algunos discípulos, y en seguida recogieron sus capas y lo siguieron al templo.

A las tres de la mañana, cuando fue sellado el sepulcro, vi a la Virgen ir al templo, acompañada de las otras santas mujeres, de Juan y de otros muchos discípulos. Muchos judíos tenían costumbre de ir al templo antes de amanecer después de haber comido el cordero pascual; el templo se abría a media noche porque los sacrificios comenzaban temprano. Pero como la fiesta se había interrumpido, todo se quedó abandonado, y me pareció que la Virgen Santísima venía sola a despedirse del templo donde se había educado. Estaba abierto, según la costumbre de ese día, y el espacio alrededor del Tabernáculo, reservado a los sacerdotes, estaba franco al pueblo, según se acostumbraba ese día; mas el templo estaba solo, y no había más que algunos guardias y algunos criados; todo estaba en desorden por los acontecimientos de la víspera; había sido profanado con las apariciones de los muertos, y yo me preguntaba a mí misma: “¿Cómo podrá purificarse de nuevo?”

Los hijos de Simeón y los sobrinos de José de Arimatea, llenos de tristeza por la prisión de su tío, condujeron por todas partes a la Virgen y a sus compañeros, pues estaban de guardia en el templo: todos contemplaron con terror las señales de la ira de Dios, y los que acompañaban a la Virgen le contaron los acontecimientos de la víspera. Todavía no habían reparado los estragos causados por el temblor de tierra. La pared que separaba el santuario se había abierto tanto que se podía pasar por la raja; la cortina del santuario, rasgada, colgaba de los dos lados; por todas partes se veían paredes abiertas, piedras hundidas, columnas inclinadas. La Virgen fue a todos los sitios que Jesús había consagrado para Ella; se prosternó para besarlos, y los regó con sus lágrimas: sus compañeras la imitaron.

Los judíos tenían una gran veneración a todos los lugares santificados con alguna manifestación del poder divino; los besaban prosternando el rostro contra el suelo. Yo no lo extrañaba, pues sabiendo y creyendo que el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob era un Dios vivo, que habitaba con su pueblo en el templo, era natural que lo hicieran así. El templo y los lugares consagrados eran para ellos lo que es el Santísimo Sacramento para los cristianos. La Virgen Santísima, penetrada de ese respeto, condujo a sus compañeras a muchos sitios del templo; les mostró el sitio de su presentación cuando era niña, el lugar donde había sido educada, donde se había desposado con San José, donde había presentado a Jesús, donde Simeón había profetizado; ese recuerdo la hizo llorar amargamente, pues ya se había cumplido la profecía, y la espada había traspasado su alma. Se paró también en el sitio donde había hallado a Jesús niño enseñando en el templo, y besó respetuosamente el pulpito. Habiendo honrado con sus recuerdos, con sus lágrimas y con sus oraciones los sitios santificados por Jesús, se volvieron a Sión.

La Virgen se separó del templo llorando: la desolación y la soledad en que estaba, en un día tan santo, atestiguaban los crímenes de su pueblo; María se acordó que Jesús había llorado sobre el templo, y que había dicho: “Destruid este templo, y Yo lo reedificaré en tres días”. María pensó que los enemigos de Jesús habían destruido el templo de su cuerpo, y deseó con ardor ver relucir el tercer día en que la palabra eterna debía cumplirse.
María y sus compañeras habían llegado antes de amanecer al Cenáculo, y se retiraron a la parte del edificio situado a la derecha. Juan y los discípulos entraron en el Cenáculo, donde los hombres, cuyo número se elevaba a veinte, rezaban alternativamente debajo de la lámpara. Los recién venidos de cuando en cuando se instruían tímidamente y conversaban llorando; todos mostraban a Juan un respeto mezclado de confusión, porque había asistido a la muerte del Señor. Juan era afectuoso para con todos, tenía la simplicidad de un niño en sus relaciones con ellos. Los vi comer una vez: la mayor tranquilidad reinaba en la casa, y las puertas estaban cerradas.

Vi a las santas mujeres juntas hasta la noche en la sala oscura, alumbrada por la luz de una lámpara, pues las puertas estaban cerradas y las ventanas tapiadas. Unas veces rezaban alrededor de la Virgen debajo de la lámpara; otras se retiraban aparte, se cubrían la cabeza con un velo de luto, y se sentaban sobre ceniza en señal de dolor, o rezaban con la cara vuelta a la pared. Las más débiles tomaron algún alimento; las otras ayunaron.

Mis ojos se volvieron muchas veces hacia ellas, y siempre las vi rezando o mostrando su dolor del modo que he dicho. Cuando mi pensamiento se unía al de la Virgen, que estaba siempre ocupada en su Hijo, yo veía el sepulcro y los guardias sentados a la entrada; Casio estaba arrimado a la puerta, sumergido en meditación. Las puertas del sepulcro estaban cerradas, y la piedra por delante. Sin embargo, vi el cuerpo del Señor rodeado de esplendor y de luz, y dos ángeles en adoración. Pero en mi meditación, habiéndose dirigido sobre el alma del Redentor, vi una pintura tan grande y tan complicada del descendimiento a los infiernos, que sólo he podido acordarme de una pequeña parte: voy a contarla como mejor pueda.
XLIII. Jesús baja a los infiernos

Cuando Jesús, dando un grito, exhaló su alma santísima, yo la vi, como una forma luminosa, entrar en la tierra al pie de la cruz; muchos ángeles, entre los cuales estaba Gabriel, la acompañaban. 

Vi su divinidad estar unida con su alma y también con su cuerpo suspendido en la cruz: no puedo expresar cómo eso se efectuaba. El sitio donde entró el alma de Jesús estaba dividido en tres partes: eran como tres mundos. Parecióme observar que eran de forma redonda, y que cada uno de ellos tenía su esfera separada.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS: UNA ACTUALIZACIÓN

Los diez mandamientos siempre serán un sí a Dios. No son un instrumento de represión, no son unos barrotes que nos encarcelan son, como digo, un sí a Dios y a su voluntad, porque es haciendo su voluntad como alcanzamos la paz interior. Los mandamientos se han podido tergiversar y ver como algo negativo. Los tiempos nuevos no suponen un cambio de los mismos, pero sí una actualización en el lenguaje que nos lo hagan más intuitivos y  comprensibles. Que ese sí a Dios sea fruto de nuestro amor por El.
Según la Biblia el profeta Moisés recibió los Diez Mandamientos directamente de manos de Yahveh, "escritos con su dedo".

El nombre "decálogo" con que suelen designarse, procede de la fórmula griega δεκάλογος (dekalogos: ‘diez palabras’) con que se citan en la Septuaginta, la versión griega tradicional, tanto en el Éxodo 34:28, como en el Deuteronomio 10:4.
De acuerdo con dichas escrituras Moisés subió al Monte Sinaí y permaneció en su cima 40 días y 40 noches, pero cuando bajaba comprobó que en su ausencia el pueblo se había construido y estaba adorando a un becerro de oro.
Enfurecido por lo que el oro (el dinero, la corrupción, el poder) representaba, lo destruyó hasta convertirlo en polvo, y lo arrojó en agua que luego -como castigo- hizo beber al pueblo.
Posteriormente pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él un convenio (llamado generalmente "El pacto" o "La alianza").
Entonces, Él Señor ordenó a Moisés que tomara dos lajas de piedra, y en ellas grabara los Diez Mandamientos del pacto.
Hasta allí la historia bíblica, la cual simbólicamente tiene un significado y una representación coherente acorde el momento y lugar.
Pero ahora, en pleno siglo XXI, la iglesia del Reino Unido está predicando una versión actualizada reescrita para reflejar los valores "modernos".
Con un breve y sencillo lenguaje intercalado, las nuevas normas han sido lanzadas al mercado en un DVD llamado "just10 for churches", destinado a proporcionar orientación a los creyentes.
Los "nuevos" mandamientos (re)escritos por el popular predicador J. John, han sido festejados por los líderes religiosos como una valiosa herramienta para "llevar los consejos prácticos a las congregaciones modernas".
Inspirado por los disturbios del año pasado, J. John ha cambiado algunas normas e introducido otras como: "controle su ira", "conozca a Dios" y "recupere su aliento", las cuales ya se utilizan en algo más de 600 iglesias en Gran Bretaña.
Algunos cambios resultan de una conveniencia evidente.
Por ejemplo el original "No robarás" se ha convertido en "prospera con la conciencia tranquila".
"No tomarás el sagrado nombre de Dios en vano" se ha convertido en "toma en serio a Dios".
Y la frutilla del postre podríamos decir que lo constituye el décimo mandamiento que decía "No codiciarás los bienes ajenos" el cual se ha convertido simplemente en: "encuentra la alegría".
Es fácil comprender que los bíblicos "No robarás, No tomarás el sagrado nombre de Dios en vano, y No codiciarás bienes ajenos" no se condicen con la actitud de Inglaterra en Libia por ejemplo.
Pero hay más: "No cometerás actos impuros" ha sido modificado a "corregir-comprobar sus relaciones", lo cual también resulta claramente sintónico con los sonados casos de paidofilia en los cuales se han visto involucrados muchos miembros de la iglesia últimamente.

También el "Honrarás a tu padre y a tu madre" ha sido alterado a "mantener la paz con tus padres".
J. John afirma que sus mandamientos permiten "a todos a entender los principios eternos de Dios sobre cómo debemos vivir" y que los disturbios del pasado verano lo inspiraron a escribirlos.
"Junto con más gente me pongo a pensar en la manera en que vivimos hoy en día y lo que lleva a la gente a hacer el tipo de cosas que ocurrieron en los disturbios, y si nos hemos olvidado de algo acerca de como vivir de una buena forma" agrega.
El reverendo Paul Roberts, de 54 años, vicario de San Juan Evangelista en el Viejo Coulsdon, Surrey, que se remonta a 1210 dC, es uno de los que utilizan los nuevos mandamientos.
El mismo opinó: "Básicamente es una manera de presentar los Diez Mandamientos para ayudar a las personas a conectarse con ellos de una manera positiva."
"En lugar de verlos como una lista de cosas que no se deben hacer, está destinado a ayudar a la gente a vivir según el designio de Dios para nuestro bien."
Wayne Dulson, de 40 años, ministro de la Iglesia Bautista de Loughton, en Essex, dijo: "La gente realmente se comprometerá con los Diez mandamientos de un modo nuevo y fresco."
"Ahora la gente no verá estos mandamientos como un conjunto de normas, sino como una plantilla para vivir y experimentar lo mejor de Dios en nuestras vidas."
"Los diez mandamientos eran extremadamente desafiantes, especialmente porque esta serie nos ha ayudado a verlos en el contexto de la vida moderna."
"La gente me cuenta cómo "just10" les ha hecho pensar mucho más acerca de cómo vivir la vida y también todo lo que han aprendido sobre los mandamientos descubriendo cosas que nunca antes conocieron."
Steve Jenkins, portavoz de la Iglesia de Inglaterra, dijo que apoyaba las nuevas formas de comunicación y agregó: "El Libro de Oración Común deja muy claro que la fe necesita ser enseñada nuevamente en cada generación."
Incluso el conservador ex-subsecretario del Interior, Ann Widdecombe, que abandonó la iglesia de Inglaterra cuando se opuso a que las mujeres pudieran ser sacerdotes, ha respaldado las normas de J. John.
"Diría que no es un remiendo sobre Moisés, pero realmente no es una mala serie de normas", dijo.
"Lo que se está tratando de hacer es ofrecer una versión moderna de la original para explicarla a un público moderno, que está muy bien siempre y cuando no se prescinda de la original".

Y como el refrán dice: "la ignorancia es atrevida" os dejo mi  versión actualizada de los Diez Mandamientos:
1.- Ama a Dios por encima de cualquier atadura, pero ámalo en sus criaturas.

2.- Toma en serio a Dios, déjalo ser Dios y no te hagas imagen de El.

3.- Celebrarás los días dedicados a Dios con amor y comunidad.

4.- Mantén la paz con tus padres.

5.- Respeta y favorece la vida con la no violencia.

6.- Sé casto: entrega tu ser sólo por amor cumpliendo y siendo fiel a tu compromiso.

7.- Próspera con rectitud y la conciencia tranquila.

8.- Di siempre la verdad.

9.- Haz evangélicos tus pensamientos y deseos. Que reflejen la Buena Noticia de Dios.

10.- Encuentra la alegría en lo que tienes.
                                                                                           
                                                                                 PGL
                        

lunes, 3 de abril de 2017

EXPLICANDO LOS DIEZ MANDAMIENTOS



Finalidad de este texto Para la comprensión de la Moral Católica destacan como instrumentos privilegiados el Catecismo de la Iglesia Católica y el Compendio del Catecismo. Son de agradecer también algunos buenos manuales, más o menos extensos. Lo que pretende este breve trabajo es hacer un modesto ejercicio de inteligencia de la moral católica. Juan Pablo II insistía en la necesidad de pensar la fe.



Es importante que los católicos sepamos dar razón de nuestra fe. En algunos países –pienso ahora en España- es paradójico observar cómo junto a muchos millones de cristianos convive un ambiente de laicismo que pretende excluir la influencia de la doctrina cristiana de la esfera pública. El Concilio Vaticano II explicó con profundidad el derecho a la libertad religiosa. El cristianismo es perfectamente compatible con la democracia. Es conocida la famosa frase de Jesucristo “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Son falsas y antidemocráticas las posiciones que pretenden encerrar la fe cristiana en el ámbito del templo y de la propia conciencia. La doctrina católica tiene pleno derecho de ciudadanía porque supone el ejercicio privado y público del citado derecho a la libertad religiosa.

sábado, 18 de marzo de 2017

FRASES DE SÉNECA

seneca

Os dejo con 15 de sus mejores frases:
1) No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
2) La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.
3) La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.
4) Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.
5) La tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste.
6) No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.
7) Igual virtud es moderarse en el gozo que moderarse en el dolor.
8) Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
9) No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.
10) Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.
11) Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.

12) El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es el de ser capaces de soportar el odio.

13) Los espíritus fuertes disfrutan de las adversidades como los soldados intrépidos triunfan en las guerras.

14) El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.

15) Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.

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domingo, 12 de marzo de 2017

ENEMIGOS DE ROMA

Esta semana toca un ranking, que tanto gustan en la blogosfera y que ayudan a recapitular mejor la información. Para esta ocasión he escogido los 10 enemigos más significativos de Roma, tanto durante la República como en su época imperial. No intento pontificar, y sé que me he dejado a alguno importante, pero he pretendido escoger a los que marcaron más su Historia. Así que espero vuestras opiniones, quién quitaríais y quién pondríais.
Aníbal: el Rayo de Cartago. Llevó la guerra a las puertas de la Ciudad Eterna y el miedo al corazón de los romanos. Su momento de mayor triunfo fue la batalla de Cannas (218 a.C.). Aunque luego dudó en lanzar el asalto final a Roma por falta de recursos (una decisión que aún provoca río de tinta entre los historiadores). Uno de sus lugartenientes, Marhabal, definió el destino del cartaginés así: “Los dioses no han concedido al mismo hombre todos sus dones. Sabes vencer Aníbal, pero no sabes aprovecharte de la victoria”.
Atila: el Azote de Dios. Otro enemigo que llego ad portas de Roma en su campaña de 452-453 d.C. Tampoco llegó a tomarla, y retiró a su ejército tras una reunión con el Papa León I. Dice la tradición que se retiró porque el terrible caudillo huno era muy supersticioso y no quería enfrentarse a un hombre con nombre de animal. Otras explicaciones de la retirada es que su ejército ya estaba saciado de botín o el estallido de una epidemia entre sus filas. Murió poco después y su imperio se disgregó en luchas internas.
El encuentro entre Atila y el Papa León, cuadro de Raphael
Pirro: el Águila de Epiro; considerado uno de los grandes estrategas de la Antigüedad junto a Alejandro Magno, Aníbal o César. Se opuso a Roma en el siglo III a.C. cuando ésta intentó ocupar las ciudades de la Magna Grecia. Pirro acudió y venció a las legiones en dos ocasiones (Heraclea y Ausculum), pero a un coste terrible entre sus soldados. Roma finalmente lo venció en Beneventum (275 a.C) gracias a sus abundantes recursos. La expresión victoria pírrica viene de sus costosos triunfos, como él mismo dijo: “Otra victoria así, y estoy perdido“.
Espartaco: el líder de los esclavos; su condición de caudillo rebelde contra la poderosa oligarquía de Roma lo han convertido en un icono de la lucha contra la opresión. Su insurrección puso de manifiesto algunas de las debilidades de la República en el 73 a.C. Políticamente desgastada, un grupo de esclavos pudo derrotar a los ejércitos que se les enviaba. La situación sólo pudo salvarse recurriendo a “hombres fuertes”: Craso y Pompeyo (con un papel más secundario en la represión). La rebelión de los gladiadores escribió la primera página del final de la República.
La decisiva batalla de Accio entre las fuerzas de Marco Antonio y Octavio
Mitridates VI de Ponto: el último gran rey helenístico. Soñó con emular a Alejandro Magno, desafiando al poder romano en Asia Menor y Grecia en el siglo I a.C. El monarca encontró una potencia dividida por el conflicto entre optimates y populares; y con desafíos en otros frentes. El Senado tuvo que librar tres campañas contra él (las guerras Mitridáticas), y finalmente envío a uno de sus mejores generales, Pompeyo, para derrotarlo. Pero Roma lo había odiado tras ordenar la masacre de miles de ciudadanos de la ciudad del Tíber en Asia Menor en el 88 a.C.
Cleopatra VII: la reina del Nilo; pese al mito, Plutarco dijo de ella “no se podía decir que tuviera una belleza extraordinaria, ni que uno quedara impresionado nada más verla”. Pero sedujo a dos de los hombres más poderosos de Roma. Se inmiscuyó en la guerra entre Octavio y Marco Antonio, porque sabía que apoyando al vencedor era la única manera de salvar a Egipto. Apoyó a Marco Antonio quien controlaba las provincias orientales dentro del segundo triunvirato. En Roma temían que ella dominara Oriente y lanzara una campaña para acabar dominando todo el Mediterráneo.
Guerreros germánicos en el bosque de Teutoburgo
Arminio: el hombre que enloqueció a un emperador. Era hijo de un jefe de la tribu germánica de los querucos criado como rehén en Roma. Cuando volvió a Germania como aliado del César, descubrió el trato inhumano a los germanos. El queruco comenzó a tramar un plan para unir a las tribus. Arminió engañó al general Quintilio Varo para que acudiera a sofocar una revuelta y le tendió una emboscada en el bosque de Teutoburgo donde masacró a tres legiones. Varo se suicidó ante el deshonor de la derrota. Arminio fue derrotado poco después en Idiavisto, por un ejército romano que fue a recuperar las águilas (estandartes) de las tres legiones masacradas.
Zenobia: la gran reina guerrera; la gran soberana de Palmira. Se trataba de una ciudad caravanera en el desierto de Siria y semiautónoma. Zenobia era la esposa del gran líder palmiro, Odenato, asesinado en oscuras circunstancias (ella no se escapó de la sospecha), y tomó el poder en nombre de su hijo. Se hizo famosa por dirigir personalmente a sus tropas. Aprovechó la inestabilidad en el trono de Roma en el siglo III d.C. para afianzar su dominio sobre Oriente e incluso ocupó Egipto, la preciada posesión de los césares. Pero el Imperio contraatacó con fuerza, bajo el mando decidido del nuevo emperador Aureliano. Las legiones acorralaron a Zenobia en Palmira, quien ya sólo podía esperar una intervención persa. En una salida desesperada fue capturada por los romanos. Los vencedores humillaron a la reina, su destino final varía según la fuente: muerta al llegar a Roma o acabo como esposa de un senador.
Sapor I captura al emperador Valeriano
Sapor I: el retorno del Rey de Reyes. El siglo III d.C. vio el resurgir de la dinastía persa sasánida. Después de los reinos helenísticos y de cuatro siglos de dominio parto, Persia recuperaría el esplendor pasado y sería el terrible rival oriental de Roma. El hombre que catapultó a este renacimiento fue Sapor I, su padre había reinstaurado el poder persa y él se encargó de recuperar el esplendor con grandes conquistas en Mesopotamia y Siria. Su gran triunfo fue en el asedio de Edesa cuando consiguió capturar al emperador Valeriano, era el primer César en caer prisionero. Valeriano moriría en cautiverio (según algunas fuentes, entre terribles sufrimientos).
Alarico I: saqueador de Roma. Tras la batalla de Adrianopolis en el 379 d.C. los godos se asentaron en la provincia romana de Moesia. En ocasiones actuaban como escudo frente a otros pueblos, y en otras luchaban contra los romanos. Alarico I dirigía una de estas incursiones de visigodos contra Tracia. Los romanos de Oriente pactaron con él y le ofrecieron un asentamiento en Iliria. En el 400, Alarico descontento con sus tierras atacó Italia. El general Estilicón consiguió detenerlo. Pero Alarico volvió a la carga unos años después aprovenchando las disputas internas romanas. En el 410 y tras tres asedios, saqueó Roma y raptó a la hermanastra del emperador, Gala Placidia. El ataque fue un gran shock en la época, las Urbe no había atacada con esa ferocidad desde el ataque galo del siglo IV a.C. 
Iván Giménez

sábado, 11 de marzo de 2017

PEQUEÑA ALMA...

Animula, vagula, blandula Hospes comesque corporis Quae nunc abibis in loca Pallidula, rigida, nudula, Nec, ut soles, dabis iocos…


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Pequeña alma, blanda y errante, huésped y compañera de mi cuerpo, que partirás para lugares pálidos, rígidos, desnudos, y ya no bromearás como acostumbrabas.

Resultado de imagen de verdadero rostro del emperado adriano

TRIA NOMINA

Los ciudadanos romanos libres teníen tres nombres:
PRAENOMEN o nombre propio que se otorgaba a los niños al octavo día de su nacimiento, y a las niñas al noveno; ese día se llamaba dies lustricus, cuando el padre elevaba al niño del suelo, acción que significaba que lo aceptaba como hijo. En caso contrario el niño era expuesto en la columna lactaria ( de ahí el nombre de Exposito que se da a los niños abandonados) y su via dependía de que alguien se apiadara de él y lo acogiera, generalmente como siervo.

NOMEN : gentilicium o nomen gentile, nombre de la gens a la que pertenecía el individuo.

COGNOMEN: especie de sobrenombre o "mote", generalmente basado en características físicas: Scipio significaba bastón, Nasica nariz grande,   Cicero grano, Caecus ciego... 

 
Cuando se destacaba por alguna acción se les podía imponer un sobrenombre honorífico o:

AGNOMEN
PRAENOMEN NOMEN COGNOMEN AGNOMEN
 
Publius Cornelius Scipio Africanus

En caso ded adopción, el adoptado asumía el nombre del adoptante y añadía el propio terminado en -anus:

Publius Cornelius Scipio Africanus

martes, 7 de marzo de 2017

ANÉCDOTAS DEL PADRE PÍO

¡Cuida por dónde caminas!
Un hombre fue a San Giovanni Rotondo para conocer al Padre Pío pero era tal la cantidad de gente que había que tuvo que volverse sin ni siquiera poder verlo. Mientras se alejaba del convento sintió el maravilloso perfume que emanaba de los estigmas del padre y se sintió reconfortado.
Unos meses después, mientras caminaba por una zona montañosa, sintió nuevamente el mismo perfume. Se paró y quedó extasiado por unos momentos inhalando el exquisito olor. Cuando volvió en sí, se dio cuenta que estaba al borde de un precipicio y que si no hubiera sido por el perfume del padre hubiera seguido caminando…
Decidió ir inmediatamente a San Giovanni Rotondo a agradecer al Padre Pío. Cuando llegó al convento, el Padre Pío, el cual jamás lo había visto, le gritó sonriendo:- “¡Hijo mío! ¡Cuida por dónde caminas!”.
 Reliquias del Padre Pío recorrerán Colombia

domingo, 5 de marzo de 2017

ANTONINO PIO, EMPERADOR ROMANO



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Tito Fulvio Boyonio Arrio Aurelio Antonino Pío (en latín, Titus Aurelius Fulvius Boionus Arrius Antoninus Pius), conocido como Antonino Pío (19   de septiembre de 86 - 7 de marzo de 161), gobernó el Imperio romano de 138 a 161. Fue el cuarto de los Cinco Buenos Emperadores. Pertenecía a la gens Aurelia. Antonino adquirió el sobrenombre de Pío tras acceder al trono y obligar al Senado a deificar a su predecesor Adriano.
Antonino Pío era el único hijo de Tito Aurelio Fulvo, cónsul en 89, natural de la Colonia Nemauso en la muy romanizada provincia Gallia Narbonensis (moderna Nimes, Francia) y de Arria Fadilla. Su abuelo fue Tito Aurelio Fulvo, consul ordinarius en 85 y prefecto de Roma hasta su muerte hacia 89. Cuando su padre murió, Antonino Pío fue educado por su abuelo materno, Arrio Antonino, hombre de gran integridad y cultura y perteneciente al círculo de amistades del escritor Plinio el Joven. Su madre se casó con Publio Julio Lupo, consul suffectus en 98. Fruto de este matrimonio nació Julia Fadilla.

Matrimonio y descendencia



Antonino Pío se casó entre 110 - 115 con Annia Galeria Faustina la Mayor. El matrimonio resultó ser muy feliz. Faustina era la hija de cónsul Marco Annio Vero y Rupilia Faustina (pariente de la emperatriz romana Vibia Sabina). Faustina fue una hermosa mujer, conocida en Roma por su sabiduría. Pasó toda su vida ayudando a los pobres y desfavorecidos.
Faustina y Antonino tuvieron cuatro hijos, dos niños y dos niñas:
  • Marco Aurelio Fulvio Antonino (m. en 138). Se ha encontrado una inscripción en su tumba en el Mausoleo de Adriano, en Roma.
  • Marco Galerio Aurelio Antonino (m. en 138). Se ha encontrado una inscripción en su tumba en el Mausoleo de Adriano, en Roma. Su nombre figura en una moneda imperial griega.
  • Aurelia Fadilla (m. en 135), se casó con Lucio Lamia Silvano, cónsul en 145. No parece que fruto de este matrimonio nacieran hijos. Su tumba se ha encontrado en Italia.
  • Annia Galeria Faustina Minor o Faustina la Menor (125/130 - 175), futura emperatriz, casada con el emperador Marco Aurelio. Fue el único de los hijos del emperador que vivió hasta una edad adulta.
Antonino Pío, cuando su esposa murió en 141, se vistió completamente de luto e hizo las siguientes acciones en memoria de su finada esposa:
  • La deificó como una diosa.
  • Construyó un templo en el Foro Romano en su nombre, con sacerdotisas rindiendo culto.
  • Emitió varias monedas en las que ella aparecía. Estas monedas, de decoración refinada, llevaban una inscripción que rezaba: DIVA FAUSTINA
  • Creó una organización de beneficencia a la que llamó Puellae Faustinianae o Niñas de Faustina, que prestaba asistencia a niñas que se habían quedado huérfanas.
  • Creó un nuevo alimenta.

Carrera bajo Adriano

Tras desempeñar con un sorprendente éxito los cargos de cuestor y pretor, obtuvo el consulado en 120. Fue posteriormente nombrado por Adriano como uno de los cuatro procónsules que administraban Italia. Su labor durante su proconsulado en Asia aumentó en gran medida su reputación gracias a su buena conducta. Antonino Pío fue favorecido durante su carrera por Adriano, que lo adoptó como su heredero el 25 de febrero de 138, tras la muerte de su hijo adoptivo Lucio Aelio Vero, con la condición de que el propio Antonino Pío adoptara a Marco Annio Vero, el hijo de la mujer de su hermano, y a Lucio, hijo de Aelio Vero, que después se convertirían en los emperadores Marco Aurelio y Lucio Vero.

Emperador

A su ascenso al trono, Antonio se convirtió en César Imperator Tito Aelio Adriano Antonio Augusto Pontifex Maximus. Una de sus primeras actuaciones como emperador fue convencer al Senado para que concediera honores divinos a su predecesor Adriano, a lo que los senadores se habían negado inicialmente; sus esfuerzos destinados a persuadir al Senado para rendir esta clase de honores a Adriano le valieron el cognomen de Pío. Las otras dos razones que justificaban este título fueron que su suegro se apoyaba en su hombro al entrar en la Cámara del Senado y que salvó a los hombres que Adriano había condenado a muerte durante su etapa de enfermedad. Construyó durante su reinado templos, teatros, mausoleos, promovió las artes y las ciencias y otorgó sueldos y honores a los maestros de retórica y filosofía.
Su reinado transcurrió pacíficamente, a pesar de una serie de disturbios militares que asolaron el Imperio durante su gobierno en Mauritania, Judea y en Britania contra los brigantes, aunque ninguna de estas insurrecciones se consideran de importancia. Se cree que la insurrección en Britania llevó al Emperador a erigir el Muro de Antonino en el Fiordo de Forth y el Fiordo de Clyde, a pesar de que fue pronto abandonada. Fue uno de los pocos emperadores que se enfrentaron a las crisis de su gobierno sin salir de Italia, tratando los asuntos bélicos provinciales a través de gobernadores o por medio de cartas a ciudades como Éfeso. Este estilo de gobierno fue muy elogiado por sus contemporáneos y por las generaciones futuras.
Poco se conoce de la política exterior del gobierno de Antonino, aunque a juzgar por los eventos consecuentes de ella, no acaecieron importantes acontecimientos durante este periodo, comparado con sus antecesores y predecesores en el trono. Algunos historiadores defienden que trató con gran cuidado los asuntos del Imperio, o que tal vez se desinteresó de los eventos que sucedieron en el exterior de Italia, y de su inactividad se derivaron los problemas a los que se tuvo que enfrentar, no solo Marco Aurelio, sino un gran número de emperadores del S. III. El historiador alemán Ernst Kornemann escribe que el reinado de Antonino comprendió:
Ernst Kornemann. Römische Geschichte, 2 vols., Ed. H. Bengtson, Stuttgart. 1954
Esta teoría se erige sobre las pequeñas invasiones partas que sucedieron durante el reinado de Antonino. Kornemann defiende que Antonino debería haber librado una guerra preventiva contra los invasores en pos de hacerles retroceder. El historiador Ivan Lissner escribió:
...Antonino Pío vivió con la cabeza en las nubes cuando se trató de asuntos externos" ... Sin embargo, creo que es injusto criticarle por ello. Cada monarca o estadista que realmente cree en la posibilidad de una paz duradera y desea evitar a su pueblo el derramamiento de sangre, fundamentalmente, vive con la cabeza en las nubes ... para que su nombre impacte en menor medida en la mente de todos, en contraste con los tiranos imperiales como Nerón o Domiciano.
Ivan Lissner. La Historia de los césares, Jonathan Cape Ltd, Londres 1958
Antonino Pío mantuvo buenas relaciones con el Senado, en contraste con su predecesor Adriano. Su reinado, junto con el de sus predecesores Trajano y Adriano, y el de su sucesor, Marco Aurelio, se conoce como la Edad de Oro del Imperio romano.
En el año 140, mediante una Constitución imperial, se declaró que la ciudadanía romana que recibían los soldados veteranos de las tropas auxiliares tras veinticinco años de servicio, no era extensible a los hijos que hubieran tenido durante su servicio o antes de este, pero sí la recibirían los descendientes que tuvieran tras haber sido nombrados ciudadanos con la honesta missio. Las motivaciones de lo anterior aún no han sido discernidas completamente.
Estudiosos aseguran que Antonino Pío fue amigo íntimo de Yehudah Hanasí. Según el Talmud (Avodah Zarah 10a-b), el rabino Yehudah era muy rico y muy venerado en Roma. Mantuvo una estrecha amistad con "Antonino", posiblemente Antonino Pío, el cual le consultaba sobre asuntos mundanos y espirituales.
Antoninus Pius Glyptothek Munich 337 Detail.jpg

Muerte

Tras desempeñar el reinado más duradero desde el de Augusto, superando en dos meses al de Tiberio, Antonino murió de unas fiebres en Lorium, Etruria, a unos doce kilómetros de Roma, el 7 de marzo de 161. La última palabra que el finado emperador pronunció fue característica de lo que fue su reinado: aequanimitas, (ecuanimidad). Su cuerpo fue depositado en el Mausoleo de Adriano y se erigió una columna en su honor en el Campo de Marte, y el templo que él mismo había dedicado a su esposa Faustina en 141 se volvió a deificar en su nombre y en el de Faustina.

Historiografía

La única obra de la que se tienen datos de Antonino Pío que ha llegado hasta nosotros es la Historia Augusta, un relato de escasa fiabilidad. Antonino Pío es el único emperador romano que no tiene una biografía. Los historiadores por tanto, han debido recurrir a los registros públicos para documentarse sobre lo dicho en sus escritos.

Obra moderna

Antonino Pío representaba el ideal del caballero romano y fue alabado por sus contemporáneos, y, posteriormente, por los eruditos modernos como Edward Gibbon. El artículo sobre el emperador en la Encyclopædia Britannica (edición de 1911) dice lo siguiente:
Unos meses tras la muerte de Adriano, emperador que había sido acogido con gran entusiasmo por el pueblo romano, el cual no decepcionó sus expectativas, Antonino Pío ascendió al trono con amable disposición, amplia experiencia, buena formación. gran inteligencia y sincero deseo de lograr el bienestar de sus súbditos. En lugar de saquear el tesoro en su propio beneficio, Antonio Pío lo vacío, sí, pero para apoyar económicamente a los ciudadanos de provincias y ciudades, ejerciendo en todas las provincias una rígida economía. Rechazó con destreza las conspiraciones que se urdieron en su contra haciendo gala después de su clemencia. En lugar de perseguir a los cristianos, les protegió con firmeza a lo largo del Imperio.1

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