Hermanos y hermanas en Cristo Resucitado:
No vamos a procesionar a nuestros Titulares, así lo quieren las leyes de la Naturaleza, pero
quisiera haceros participes, por unos momentos, de una reflexión que os ayude a
vosotros y a mí a dar más sentido a lo que hacemos.
Ahora, me vais a permitir una licencia, ya que me dirigiré a cada
uno en particular, porque aunque formemos un todo, una Cofradía, la llamada es individual
y cada persona debemos responder a este Jesús que ha triunfado sobre la muerte.
· Mira que le escupieron, le
insultaron, pues ¡ha resucitado!
· Mira cómo lo azotaron y lo coronaron
de espinas, pues ¡ha resucitado!
· Míralo en la cruz, vejado hasta el
límite, pues ¡ha resucitado!
· Sí, ¡ha resucitado!
Ahora fíjate en ti que:
Ø Lo estás pasando mal.
Ø Conoces a gente que lo está pasando fatal
con la crisis.
Ø Personas que sufren por la pérdida de
un ser querido.
Ø De matrimonios rotos e hijos que los
padecen.
Ø Sabes de personas tristes,
desorientadas.
¿No es hora ya de que
tú les digas: ha resucitado?
Pues eso es lo que vamos a hacer, cada uno de nosotros,
dentro de unos momentos.
Al salir a la calle, vamos
a decir a todos ¡ha resucitado y
nosotros con Él!
Hay un camino de esperanza, porque Jesús nos lo ha marcado
con su resurrección. El es el Camino.
Hay un ejemplo que seguir, porque El nos lo ha marcado con su
triunfo. El es el ejemplo.
Hay una tarea que hacer.
Hay unas manos que ayudar.
Hay unas mejillas que besar.
Hay un mundo de caridad que completar…
Debemos hacerlo y
podemos hacerlo.
En este año de la fe, tenemos que conseguir que nuestra fe sea
madura, adulta. Como decía el apóstol Pablo:
-Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.- 1Corintios 13;11.
-Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.- 1Corintios 13;11.
Ahora no podemos hacer de este día un
drama por no salir, ya que debemos ser testigos de la resurrección sea donde sea y porque si no nos ponemos manos a la obra, a la
obra de Dios, si no decimos con nuestra vida que Jesús ha resucitado ,¿qué
hacemos aquí..?, “y si Cristo no ha resucitado, vana es
entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.” 1 Corintios 15:14, nos diría otra vez el apóstol de los
gentiles.
Ø Tú, que hoy anhelabas procesionar, haz gala de
que llevas la representación de tu Cofradía e imprímele a tu vivir diario la prestancia
y seriedad que se te supone. Reflexiona y reza aquí mismo y en cualquier lugar.
Ø Tú, que perteneces a la Banda, haz de tus toques una continua oración, porque como decía Santa Teresa: el que canta, en este caso, el que toca, dos veces reza.
Que este sencillo acto, sea
proyección para que en nuestra vida demos un testimonio auténtico:
Ø Tú, pequeño, queriendo mucho a tus
padres y cumpliendo con tus estudios.
Ø Tú, hombre y mujer, amando y haciendo
bien tu trabajo. Y si tienes la desgracia de no tenerlo, no desesperando y
buscando siempre en Cristo el modelo al que imitar.
Ø Tú, anciano, siguiendo con tu ejemplo
de amor a tu familia porque hay esperanza, porque hay un mañana. Y ya que
Cristo ha resucitado vamos, todos, a preparar el camino, en nuestro interior, a
este Cristo que es Luz, Verdad y Vida.
Y si Jesucristo es Verdad,
nosotros al caminar en nuestra vida, lo vamos a hacer de verdad y en verdad, por tanto,
hermanos, fuera de nosotros:
o La mentira
o La envidia,
o La soberbia
o La corrupción
- El no cumplir con los
mandamientos y sobre todo con el principal de ellos y único que nos dio
El: “ Amaos los unos a los otros como yo os
he amado” Jn 15,
9,17 .
§ Estamos tristes.
§ Si degradamos a la mujer y al hombre
a un simple objeto de placer.
§ Si no defendemos la vida desde el
primer momento de su concepción.
§ Si no rechazamos la violencia de
cualquier género; la maldad aunque pueda venir disfrazada de cordero…
§ Si no nos negamos a participar de lo
pagano.
Si caminamos siguiendo su ejemplo seremos también nosotros,
como El, Luz y custodios de su Amor.
Así pues, ahora empieza todo. Ante Él, presente en la Eucaristía debes pensar que hoy:
§ Empieza tu cambio.
§ Empieza el que te tomes y me tome en serio a Cristo Resucitado.
§ Empieza que pongas y ponga en sus manos lo poco que somos.
§ Empieza que le digas y le diga: ¡Señor, aquí me tienes con mis continuas ofensas!
§ Empieza que le digas y le diga: Jesús te amo y por Ti hoy me levanto de mi postración. Voy a donde me digas y hago lo que quieras.
Y sobre todo, recordemos las palabras de S. Pablo: “No os angustiéis por nada, sino presentadlo
todo a Dios en oración. Pedidle y también dadle gracias”. Fp 4, 6.
Así que cada uno diga a Jesús:
- Gracias Jesús Resucitado, pues lo que
temíamos no nos sobrevino, sino que nos tratas con gran bondad.
-Y gracias a ti, María, Señora de la Paz,
porque de este acto he de salir sosegado, con las ideas claras de lo que
tengo que hacer durante todo el año y con las fuerzas suficientes para
conseguir ser un buen cristiano y un buen cofrade. Para esto pido tu
intercesión Madre.
Y ahora dispongamos nuestro interior para que Úbeda sepa que:
-Cristo ha resucitado, según dijo.
-Que los que han muerto durante este
año viven con El, porque Cristo cumple siempre sus promesas.
Que así sea, que Dios os bendiga a cada uno de vosotros y no
se olvide de mí. Que tengamos todos un buen día.
Ahora recemos:
Ahora recemos:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén
Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu
Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén
Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén
Resucitó según dijo:
¡Aleluya, aleluya!
Viva Jesús Resucitado
Viva María, Nuestra Señora de la Paz
P.G.L.
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