TRADUCCIÓN

domingo, 26 de junio de 2016

NOMBRES DE LOS ANTIGUOS ROMANOS

INTRODUCCIÓN


La manera en que son nombrados los ciudadanos de un país nos ofrece una información añadida sobre ellos, pues muchas veces son indicadores de una clase social determinada; o pueden ser una marca social que informa de un nacimiento fuera del matrimonio o incluso de un abandono; o incluso pueden informarnos del estado civil de una mujer (p.e. hasta casi finales del siglo pasado la mujer española, aunque civilmente no perdía sus apellidos al casarse, sin embargo, era socialmente conocida como “Señora de …..” y detrás de ese “de” figuraba el apellido del marido; de igual manera tenía la opción de sustituir el segundo apellido por el del esposo precedido de un “de”, para señalar su estado de mujer casada, p.e. Teresa López López era Sra. de García y también podía identificarse como Teresa López de García; o el caso de EEUU donde una mujer puede añadir los apellidos de sus sucesivos esposos detrás del suyo o sustituyéndolo, p.e. Jaqueline Kennedy Onassis, viuda del presidente J. Kennedy y del magnate griego A. Onassis, de soltera Jacqueline Bouvier).
En España, y en un grán número de países, los hombres y las mujeres figuramos inscritos en el registro civil con uno o varios nombres “de pila” y dos apellidos; el primero de ellos generalmente se corresponde con el primer apellido del padre y el segundo suele ser el primer apellido de la madre. Además es frecuente tener otro nombre con el que somos conocidos en la familia o en ambientes muy cercanos afectivamente; se trata generalmente de un diminutivo o de un hipocorístico del nombre propio (Carmencita, es el diminutivo de Carmen y Paco, es el hipocorístico de Francisco); en algunos lugares podemos encontrar añadido al nombre “real” un apodo, propio o heredado, que puede llegar a sustituir al nombre y apellidos reales como forma de identificación ( “beerman” p.e. es el apodo con el que es conocido un personaje amante de la cerveza o “el hortelano” p.e. era el apodo del nieto porque su abuelo tenía una huerta); también en algunos ambientes marginales, policiales, periodísticos o clandestinos leemos o escuchamos un “alias” (sobrenombre, del latín: alius-a-ud, otro) inmediatamente detrás del nombre y apellido/os o como sustitutos de éste (Jaime Arce, “el Solitario” en los ambientes policiales y periodísticos o Felipe González, “Isidoro” en la época de la clandestinidad).
“EL NOMBRE Y LOS APELLIDOS” ENTRE LOS ROMANOS: PRAENOMEN, NOMEN Y COGNOMEN
Praenomen
La palabra praenomen está formada por el prefijo prae- ("antes de") y el sustantivo nomen ("nombre de la familia") y,como indica su significado, iba situada antes del nomen, es decir, antes del “apellido familiar”. Al igual que nuestros nombres era el único que el pater familias, podía elegir y también, como en nuestro caso, ocupaba el primer lugar en el orden de identificación. Pero, a diferencia de la actualidad en que hombres y mujeres tenemos un nombre de pila, éste  nombre personal latino era dado exclusivamente a los varones recién nacidos, siempre que fueran de condición libre y hubieran sido reconocidos por el padre de familia; solía elegirse un nombre habitual en la familia: el nombre del padre, en el caso del hijo primogénito, o el nombre de algún antepasado, en el caso de los restantes hijos varones.
Su uso también difería del actual. Nosotros nos relacionamos normalmente con nuestros nombres y, excepto en ocasiones muy formales, es poco frecuente dirigirnos a alguien por el apellido. Para los romanos, por el contrario, era una forma muy íntima de llamar a alguien, y, por eso, su uso quedaba restringido a la familia o a un círculo de amistades muy cercanas.
Tampoco hay coincidencia en la abundancia de nombres de pila que hay en la actualidad y las escasas decenas de praenomina (plural de nomen) latinos, algunos de los cuales eran de uso exclusivo de determinadas familias. Generalmente, cuando son citados por escrito en las inscripciones o en los documentos, figuran de forma abreviada y puede darse el caso de encontrar abreviaturas diferentes para un mismo praenomen, dependiendo de la fuente de procedencia.
Los praenomina más frecuentes y sus correspondientes abreviaturas son:
Abreviatura
Nombre
Abreviatura
Nombre
Abreviatura
Nombre
Abreviatura
Nombre
A.
Aulus
K.
Kaeso
Mam.
Mamercus
Sex.
Sextus
Ap.
Appius
L.
Lucius
N.
Numerius
Sp.
Spurius
C.
Caius (Gaius)
M.
Marcus
P.
Publius
T.
Titus
Cn.
Cnaeus (Gnaeus)
M'.
Manius
Q.
Quintus
Ti.
Tiberius
D.
Decimus


Ser.
Servius


Algunos praenomina eran utilizados únicamente dentro de una determinada gens, p.e: Kaeso y Numerius eran usados por la Gens Fabia,   Appius  por la Gens Claudia o Mamercus por la Gens Aemilia.
Nomen
El nomen de los romanos es el equivalente a nuestro primer apellido y era compartido por todos los miembros de una familia, transmitiéndose de padres a hijos.  Se trata de un gentilicium o nomen gentile (de gens-gentis, f, familia, linaje), que indica la pertenencia a una determinada gens o clan familiar. Hace referencia al primer antepasado común del clan y en el caso de algunas familias romanas patricias éste podía remontarse a los primeros pobladores de Roma e incluso más atrás, como la gens Iulia, a la que perteneció por linaje Cayo Julio César y por adopción el emperador Augusto, cuyos miembros decían descender de Julo Ascanio, el hijo de Eneas, nieto de la diosa Venus y el mortal Anquises. Ejemplo de algunos nomina de personajes romanos más o menos ilustres son: 
Albanius
Antonius
Aurelius
Calpurnius
Claudius
Cornelius
Fabius
Flavius
Horatius
Hortensius
Iulius
Iunius
Iustus
Lucius
Lucilius
Marius
Octavius
Ovidius
Petronius
Sallustius
Sergius
Tullius
Valerius
Vergilius
El nombre de la gens era el nomen en femenino (Albanius pertenece a la gens Albania, Antonius a la gens Antonia, Valens a la gens Valentia, etc) y los miembros podían ser designados con el nomen en plural: los Albanii son los miembros de la gens Albania, los Antonii lo son de la gens Antonia, los Valentes pertenecen a la gens Valentia...
Este nombre de familia era el que se usaba en la mayor parte de las circunstancias, en el caso de las mujeres porque era el único que poseían y en el caso de la mayoría de los ciudadanos porque carecían de un tercer nombre, cosa que sí poseían los ciudadanos patricios (aristócratas).
Cognomen
lapida El cognomen era un segundo nombre familiar e indicaba la rama concreta a la que se pertenecia dentro de una gens, p.e. Caius Julius Caesar y y el emperador Flavius Julius Valens pertenecían a la misma gens, la gens Iulia, pero uno pertenecía a la rama de los Caesarii y el otro a la de los Valentes.
El cognomen era en sus orígenes un apodo que se adjudicaba por las más diversas razones: por un objeto asociado a una anécdota (Praetextatus = el de la toga pretexta; Scipio = el bastón; etc.); a un defecto físico (Caecus = ciego, Cicero = el garbanzo, Claudius = cojo, , etc.); a una característica física (Escaurus = el de los ojos verdes, Caesar = peludo, etc ), etc. Muchos de estos apodos se transmitieron de generación en generación hasta convertirse en un segundo nombre familiar que, como he dicho antes,  identificaba una rama concreta de una familia.
Es difícil saber cuando comenzaron a utilizarse los cognomina socialmente. Empiezan a aparecer en documentos oficiales y legales hacia el año 100 a.C, lo cual explica que encontremos en épocas anteriores a esta fecha ciudadanos de prestigio designados únicamente por el nomen y el praenomen. Si en alguna ocasión encontramos un tercer nombre, suele tratarse de un agnomen o de un cognomen ex virtute, esto es, un título que se otorgaba de forma personal a un personaje bien por sus méritos o bien por una característica personal de su portador.
Durante los últimos años de la República y a lo largo de todo el Imperio, los ciudadanos romanos que tenían los “tria nomina” (los tres nombres) solían pertenecer, aunque no siempre, a clase social patricia, a la aristocracia romana. Esto explica que personajes tan fundamentales en la historia de Roma como Caius Marius o Cnaeus Pompeius tuvieran únicamente el nombre de pila y el nombre general de la familia. No obstante, cuando un plebeyo se convertía en un "nuevo rico" o en un político o militar destacado, podía obtener un cognomen adoptivo, p.e. Caius Marius cuando toma el cognomen de Caesar al contraer matrimonio con la tía de Julio César.
En la vida cotidiana, entre comerciantes y negocios, entre colegas y compañeros sería el cognomen lo que se utilizaría para referirse a una persona -y en caso de que careciera de cognomen se utilizaría su nomen-. Cuando se hablaba en un ámbito estrictamente formal, como por ejemplo las sesiones del Senado, generalmente se referían a la persona por sus tres nombres, es decir, su tria nomina.
Cuando un pater familias no tenía descendencia masculina tenía la posibilidad de adoptar un hijo que continuara la gens. Éste tomaba los tria nomina del adoptante y añadía un cuarto nombre que era su antiguo nomen transformado en adjetivo: el emperador Augusto antes de ser adoptado por Caius Julius Caesar se llamaba Caius Octavius Thurinus. A la muerte de Julio César pasó a llamarse Caius Julius Caesar Octavianus. El sobrenombre de Augusto le es añadido al ser nombrado emperador.
Algunos personajes conocidos con los tres nombres son
Cicerón: Marcus (M.) Tullius Cicero
Julio César: Gaius (C.) Julius Caesar
Virgilio: Publius (P.) Vergilius Maro  
Ovidio: Publius(P.) Ovidius Naso
Ver lista con algunos de los cognomina más frecuentes ▼
Cognomen ex virtute
Los hombres con dos o tres nombres podían recibir oficialmente un cognomen ex virtute, esto es, un nombre adicional "honorífico" (agnomen), que usaban por el resto de su vida pero que normalmente no transmitían a los descendientes. Este sobrenombre les era otorgado por alguna hazaña militar sobresaliente o por alguna característica personal destacada, siendo generalmente intransferible.
Pompeyo: Gnaeus (Cn.) Pompeius Magnus ("El Grande") Escipión: Publius (P.) Cornelius Scipio Africanus ("Conquistador de África") Publius Cornelius Sulla Felix ("El Afortunado")
Cuando las hazañas del personaje eran espectaculares, los descendientes a veces conservaban el agnomen durante un número de generaciones, generalmente hasta que se extinguía el recuerdo de la hazaña gloriosa del antepasado. Por ejemplo Publius Cornelius Scipio, después de sus victorias militares en África, pasó a llamarse Publius Cornelius Scipio Africanus. Como este era un agnomen, su hija, la madre de los mismísimos hermanos Graco, era conocida como Cornelia Africana; sin embargo los hermanos Graco, nietos del Africano, no heredaron dicho agnomen.
Había familias que, al carecer de un cognomen, mantenían el agnomen  a lo largo del tiempo, hasta que llegaba a convertirse en un cognomen y a ser usado como tal.
EL NOMBRE DE LAS MUJERES EN LA ROMA ANTIGUA
En los primeros tiempos de la República las mujeres generalmente sólo recibían el nombre de la gens a la que pertenecían, que era la versión femenina del nomen paterno. Por ejemplo la hija de un Julius se llamaría Julia, en caso de una segunda hija la mayor se llamaría Julia Maior y la menor Julia Minor; en caso de que nacieran más hijas se llamarían Julia Prima, Julia Secunda, Julia Tertia.
En el final de la República y en la época imperial las mujeres pasan a heredar el cognomen paterno, pero en su versión femenina, como ya lo venían haciendo los hijos varones. Por ejemplo, la esposa de Augusto, Livia Drusilla,  era hija de Marcus Livius Drusus y heredó tanto su nomen (Livia) como su cognomen en su versión femenina (Drusilla). También en la época imperial si una mujer había sido hija o nieta de un hombre distinguido no cambiaba su nomen por el de la gens de su marido al contraer matrimonio (pero si se casaba con un hombre de linaje más distinguido podía cambiarlo y tener mejor posición social ), es el caso de Julia, la hija del emperador Augusto, casada con Marcus Vipsanius Agrippa. La primer hija de este matrimonio es llamada Julia y no Vispsania, ya que el nomen de la gens Julia era de mayor prestigio que el de Vispsanius.
EL NOMBRE DE LOS ESCLAVOS Y DE LOS LIBERTOS
Un esclavo podía tener un nombre dado por su dueño o consevar su antiguo nombre, en el caso de que hubiera sido capturado. Si llegaba a obtener la libertad y por tanto a convertirse en liberto toma el praenomen y el nomen de su dueño o el del padre o esposo de su dueña, dejando su antiguo nombre como cognomen. Por ejemplo, el escritor Livio Andrónico fue el pedagogo de los hijos de la gens Livia. Cuando sus dueños le concedieron la libertad, adoptó el nomen de Livio conservando como cognomen su antiguo nombre de esclavo: Andrónico.

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